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Exponerse a los demás es algo que genera inquietud y que compartimos todos y cada uno de los seres humanos: pocas son las personas que disfrutan posando frente a una cámara.

Sin embargo, la realidad es que a lo largo de nuestras vidas encontramos muchos momentos importantes en los que queremos ser fotografiados porque queremos guardar el momento, pero el proceso puede generar cierto malestar que muchas veces nos dificulta y pone barreras a tener un recuerdo natural y de calidad.

Es por ello que trataremos de ver algunos aspectos que pueden ayudarnos a mejorar la forma de afrontar la situación de ser fotografiados.

Contratar a un profesional: el mejor consejo

Parece una obviedad, pero es importante destacar que los fotógrafos profesionales contamos con una amplia batería de habilidades y competencias que van más allá de lo puramente técnico y propio de la profesión.

En parte, se debe a que estamos en constante formación y reciclaje, de tal forma que tenemos conocimientos teórico-prácticos sobre temas como modelaje y acting, que nos otorgan multitud de trucos para poder usar frente a la cámara, y que pueden servir de gran ayuda para guiar a las personas/modelos que están siendo fotografiadas.

Por otro lado, la experiencia de haber realizado cientos de sesiones a lo largo de los años, también propicia que los fotógrafos profesionales tengamos mayor consciencia sobre lo que la otra persona siente en ese momento, lo que necesita y sobre las estrategias y recursos que sabemos que funcionan, y que facilitan ese aumento de confianza que buscamos para evitar la vergüenza.

Por último, y no menos importante, como cualquier profesión que se basa en las relaciones humanas, los fotógrafos profesionales hemos desarrollado y aplicamos con cada cliente, la capacidad de sentir empatía, trasmitir calma y generar confianza entre otras muchas capacidades, habilidades sociales que hemos adquirido con la formación, el tiempo, la práctica y la experiencia.

Trabajar el re-conocimiento: el valor propio

Nos bombardean diariamente y a través de todos los medios, con imágenes de «personas perfectas, con cuerpos de infarto, con vidas aparentemente envidiables y con relaciones de cuento». Ok: volvamos a la realidad, donde la diversidad es lo habitual y donde la imperfección es muestra de lo que nos diferencia.

Os voy a contar cuál es una de las claves de las fotografías que son espectaculares: la AUTENTICIDAD. ¿Os ha pasado alguna vez de odiar vuestra apariencia en una determinada época y con los años no entender por qué si ahora te ves en las fotos estupendo/a? Esto ocurre porque esa persona que eras en el pasado la aceptaste, te reconociste y recuerdas con nostalgia.

No olvidemos que para las personas de a pie -como tú, yo, mis amigas, el vecino del 5º…-, el verdadero valor de la fotografía radica en la capacidad de preservar para siempre el pasado. Para las agencias de publicidad, la fotografía sí debe ajustarse a unos cánones estéticos porque su objetivo es vender. Nosotros ya nos tenemos ganados, no tenemos que demostrarnos nada.

Somos como somos y, si somos bonitos/as por dentro, también lo seremos por fuera. Re-conocernos por fuera, nos ayudará a estar más tranquilos/as en la sesión, a reducir las inseguridades y relajarse en el proceso para tratar de disfrutar. Os aseguro que en 15 años, agradeceréis tener ese recuerdo en el que sois tan felices, sonriendo de corazón a pesar de aparecer con un gesto más espontáneo y no tan estético.

Practicar, dejarse llevar y disfrutar

Uno de los trucos que siempre trato de transmitir a todos mis clientes más introvertidos, es el ejercicio de prácticas de modelaje en casa, frente al espejo, con el objetivo de re-conocernos en la imagen, identificando aquello que nos gusta más y menos de nosotros/as mismos/as, para después mejorar a través de la práctica y acudir a la sesión con mayor confianza.

Una vez alineados los astros -contratación de un profesional, valoración positiva de ti mismo/a, aceptación de tus defectos, práctica y previsión-, el siguiente de los consejos para sobrellevar la sesión es dejarse llevar. Quédate tranquilo/a sabiendo que has hecho todo lo que estaba en tu mano para que la sesión sea un éxito.

Trata de ver con perspectiva la sesión: es un recuerdo para ti y los tuyos. El profesional nunca te va a juzgar, sino que va a tratar de hacerte sentir cómodo/a, de dar respuesta a tu expectativa y de conservar tu esencia para la posteridad.

Disfrutar de la acción y vivir el momento, nos va a ayudar a ausentarnos de la cámara y a generar un recuerdo más natural.

¿Crees que estos trucos podrían ayudarte?