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No es solo fotografía, son recuerdos

En este último decalustro, la fotografía se ha democratizado tanto que en ningún hogar falta un dispositivo fotográfico: cámaras analógicas y digitales, móviles, tablets, etc. Todos y cada uno de nosotros, no dudamos en sacar nuestra máquina para retratar cualquiera de los momentos que nos importan con el fin de guardar ese recuerdo y prolongar su vida: no hay fiesta, cumpleaños o situación especial que no esté acompañado de la fotografía.

Este modo de hacer automatizado, donde no se es consciente de las implicaciones futuras que pueda tener la captación del momento, genera un archivo documental fotográfico que con el paso de los años se revaloriza, sirviendo como una herramienta para la memoria.

La importancia de la memoria

Pero, ¿por qué es tan importante la memoria? A mi parecer, nos construimos como personas desde la influencia del pasado y los acontecimientos del presente. Todos arrastramos vivencias pasadas a través de nuestras relaciones sociales. Así pues, nuestros padres que, ya llevan consigo una historia pasada de intención y experiencia con sus antepasados y mundo circunstante, son el origen de quienes aprendemos y nos dejamos influenciar desde niños: heredamos parte de su pasado de forma inconsciente. Y, ¿cómo de objetivos son los recuerdos? Imagínate que la memoria es como un escáner/impresora, donde el recuerdo recién vivido es escaneado a alta resolución e impresa en un papel. A medida que pasan los años, se realizan fotocopias de la imagen, copia sobre copia, llegando un momento que la calidad de aquel recuerdo es borrosa y deformada.

Cognetta, S. (2012). The Chaos of Memories: Photographic Recursion

Herramientas que nos ayudan a recordar

Desde los albores de la civilización, los seres humanos hemos querido dejar constancia de los hechos, ya sea a través de la pintura, la escritura o , como es el caso, la fotografía. La fotografía es un viaje al pasado, una forma de visualizar y recordar como eran aquellos momentos vividos, es la ayuda que necesita nuestro cerebro para no perder detalle y no caer en el olvido. El valor de la fotografía es intangible, subjetivo e inmesurable, pues está estrechamente ligado a nuestras experiencias y relaciones afectivas con los modelos retratados: momentos pasados irrepetibles, seres queridos que ya no están…

Mantener vivo el recuerdo

La memoria es mi origen y el olvido mi mayor temor. Soy lo que soy en parte por lo que han sido mis antepasados. Mantengamos viva la memoria, revivamos aquello que ya está apagado y demos valor al presente, pues, es un pedazo de carbono que con el paso y la presión del tiempo se acabará convirtiendo en un diamante.

A la memoria de mi inspiración, a los que ya no están con nosotros y de los que sé tanto gracias a la fotografía, a la memoria de mis progenitores, porque sin estas imágenes, no sabría quiénes sois, quiénes fuisteis y cuáles son mis orígenes.